La generosidad, no la escasez, es propia de los hombres y mujeres grandiosos que han hecho de nuestro mundo un lugar mejor.

Y necesitamos líderes, líderes puros y no narcisistas obsesionados con sus propios intereses.

Los requisitos los explicó Martin Luther King, Jr.:

“Todo el mundo puede ser grande. . . porque cualquiera puede servir. No hace falta un título universitario para servir. No hace falta hacer concordar el sujeto con el predicado para servir. Solo hace falta un corazón lleno de gracia. Un alma creada por el amor.”

 

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