No termino de digerir esta forma de explicar porqué nuestra cultura es tan propensa a la adicción a las distracciones y por las que la mayoría de las personas no expresan su auténtica grandeza.

Si no comprendo lo que me pasa, no puedo afrontarlo, no puedo cambiarlo; y mucho menos cuando una parte de mi cabeza me impulsa y otra me frena.

Es posible que muchas personas se sientan igual que yo, bloquead@s.

Ahora tenemos la oportunidad de avanzar porque hay personas que han sabido encontrar las respuestas a sus preguntas, y compartirlas con nosotr@s.

El cerebro de cada uno de nosotr@s está dividido en dos partes: la superior “lógica” y la inferior “emocional”.

Yo las llamo los “dos yos”.

En cada persona, ambas partes luchan por el control, y la manera de resolver este conflicto es el determinante principal de nuestro comportamiento.

Aunque la parte lógica del cerebro es capaz de entender que es bueno ser consciente de las propias debilidades (pues es el primer paso para superarlas), la emocional, por norma, lo detesta.

Nuestro pensamiento complejo desea que crezcamos, que evolucionemos, que desarrollemos trabajos de mayor nivel, que vivamos vidas mejores y que sirvamos de inspiración al mundo.

Sin embargo, el pensamiento primitivo, inferior y más antiguo, tiende a oponerse a nuestra evolución.

Nuestros cerebros han evolucionado y se ha desarrollado en ellos la corteza prefrontal, la parte del cerebro responsable del pensamiento complejo (cerebro avanzado).

Pero aquí está el problema: a medida que comenzábamos a tener sueños más complejos y pensamientos más rápidos y que elevábamos nuestros niveles de creatividad, productividad y rendimiento, el cerebro primitivo y el cerebro avanzado empezaron a entrar en conflicto.

De hecho, entraron en guerra.

El cerebro primitivo regula nuestro desarrollo, sabe que estamos abandonando el puerto seguro de lo conocido y se activa, porque nos estamos alejando de nuestras formas de ser tradicionales.

Percibe la amenaza, incluso cuando dicha amenaza es esencial para nuestro ascenso personal y nuestro avance profesional.

Sin duda alguna tenemos que aventurarnos en esos territorios inexplorados en los que habitan las posibilidades de conocer más íntimamente nuestra genialidad y nuestro talento y de convertirnos en lo que se supone que debemos ser.

El hecho de conocer que disponemos de niveles más elevados aún por conocer inunda el corazón humano de una inmensa emoción.

Este conocimiento es uno de los grandes tesoros que hace que la vida merezca ser vivida.

El célebre psicólogo Abraham Maslow realizó en cierta ocasión la siguiente afirmación:

“Si planeas ser algo menos de lo que eres capaz, probablemente serás infeliz todos los días de tu vida.”

Pero en cuanto salimos de nuestra zona de confort, de lo que nos resulta familiar, y abordamos algo nuevo, la amígdala entra en acción. Se estimula el nervio vago y se libera cortisol, la hormona del estrés y del miedo.

Y de este modo comenzamos a destruir todo aquello que nuestro cerebro avanzado nos ha hecho crear tan inteligentemente.

Cuando abandonamos nuestra zona de confort, el cerebro primitivo entra en acción.

Cuando incrementamos nuestros conocimientos y nuestra experiencia y elevamos nuestro nivel de influencia, se atemoriza ante los inminentes cambios.

Cuando el cortisol es liberado, nuestro grado de percepción se estrecha, nuestra respiración se vuelve menos profunda y entramos en lo que se llama modo de lucha o huida.

En realidad, las tres opciones que existen ante el temor son la lucha, la huida o el bloqueo.

Nuestro pensamiento complejo desea que crezcamos, que evolucionemos, que desarrollemos trabajos de mayor nivel, que vivamos vidas mejores y que sirvamos de inspiración a los demás.

A menudo adoptamos las distracciones como posibles medios para encontrarnos mejor, aunque solo sea durante apenas un minuto.

Se necesita un coraje notable para vencer el miedo inherente al verdadero crecimiento personal y profesional, y para continuar desarrollándolo, aun cuando sientas como si te acercaras al abismo.

Todos los creadores consiguen superar sus temores, día a día, para alcanzar niveles superiores de destreza, repercusión de su creación y libertad humana.

¿La lucha, la huida o el bloqueo?

 

¿Cuál es tu estado? ¿Estás en la lucha? ¿Has huido? ¿Estás bloqueado?

 

Principios y valores _ Jose Luis Infantes

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