Cada día tengo más claro que, en cierto modo, nos quedamos dormidos al volante de nuestras vidas y esto es un lujo que no podemos permitirnos.

Las personas no se hacen grandes durante los períodos de confort.

Las ilustres y nobles almas de nuestro mundo se hacen fuertes, valerosas y éticas cuando afrontan resueltamente los embates de la adversidad, la dificultad y la duda. Es, pues, en el momento en el que afrontan su más profunda debilidad cuando tienen la oportunidad de forjar sus mayores fuerzas.

El verdadero poder no procede, por tanto, de una vida de comodidad, sino de la de esfuerzo intenso, de la abnegada disciplina y de la actuación exigente en la dirección que tu ser sabe correcta. Para continuar hasta el momento en el que tu dolor cese.

Para avanzar cuando deseas abandonar. Para persistir en el instante en el que sientes que desistir es renunciar a pertenecer al ámbito de los grandes guerreros y de los personajes honorables que llevaron a la humanidad a un lugar mejor, alcanzando la invencibilidad.

“Los guerreros nacen para hacer regularmente aquello que es difícil pero importante cuando resulta más incómodo.”

No deseo una existencia fácil porque en ella no puedo desarrollar todas mis capacidades.

Quiero una vida plena de retos, que saque a relucir lo mejor de mí mismo.

Que me proporcione una voluntad de hierro y una personalidad inconquistable.

¡Tengo mucha tarea por delante!

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